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Mecomolacabeza: Habermas y el 15-M

01 septiembre 2011

Habermas y el 15-M

A pesar de que estoy en plena vorágine de exámenes, o quizá precisamente por eso, he sacado tiempo para escribir un breve post. Y es que mientras leía unos apuntes de Historia del Pensamiento sobre Jürgen Habermas no he podido evitar relacionar su concepción sobre la democracia deliberativa (muy bien explicada en las primeras páginas de esa presentación) con el movimiento conocido como 15-M ya que, tal vez, en los postulados de Habermas encontremos un camino a seguir, sino es que el 15-M lo está siguiendo ya.


Porque el recorrido que hizo el pensamiento habermasiano para llegar a formular su concepción de la democracia deliberativa es muy similar a la historia que ha producido al movimiento 15-M. Años antes de concebir la deliberación como el futuro ideal para las democracias, Habermas postulaba, en los años  70, que el capitalismo no se vería legitimado si se diera un verdadero proceso democrático, que los ciudadanos no darían su visto bueno al capitalismo y apostarían por algún sistema más equitativo. Pensaba que en alguna de sus crisis cíclicas perdería su legitimación y se produciría una crisis social y política profunda, una crisis de legitimación. Un pensamiento basado en las teorías marxianas aunque, a diferencia de Marx, quién pensaba que tras la gran crisis vendría la anarquía, Habermas sostenía que vendría la reacción política y social. Y eso creo que es nuestro 15-M, la reacción social harta de los excesos del capitalismo.


El  análisis de Habermas  decía que cuanto más capitalismo, mas fallos comete este y más tiene que intervenir el Estado para solucionar esos fallos. Pensaba que esa mayor intervención del Estado tendría consecuencias, porque los ciudadanos no exigimos legitimidad a los mercados pero si a los Estados...y me parece exactamente que esto es lo que está pasando ahora, estamos exigiendo cuentas al Estado por cosas, por ejemplo, como el rescate a la banca. Habermas establecía que si una crisis muy fuerte hace que el Estado deje de poder sostener el Estado de Bienestar (los paños calientes que hacen llevadero el capitalismo) ese Estado entraría en una grave crisis y con él, el capitalismo. Y en eso parece que estamos


O no.  Porque Habermas en los 90 modifico su teoría al observar que  el capitalismo, que es muy listo, lo que había hecho era “externalizar" y reducir el Estado de Bienestar, hacerlo privado (o no hacerlo) por lo cual ya no necesitaba legitimación. Ante esta nueva situación Habermas desechó su teoría sobre el fin del capitalismo ya que se dio cuenta de que la economía no se puede controlar estatalmente, por eso creyó que la salida para una democracia más plena ya no se encontraba en el fin del capitalismo sino en conseguir una democracia más participativa, de ahí su teoría sobre la democracia radical o deliberativa, basada en la capacidad de crear opinión pública que tiene la sociedad civil, siendo esta sociedad civil el  el conjunto de asociaciones y relaciones que existen en ella y la opinión pública su capacidad de influir sobre el Estado. Como último extremo, podría llegarse a que si el Estado no atiende estas demandas se llegase a la desobediencia civil.


Tenemos que tener cuidado, porque tal vez sea ese el punto en el que nos encontremos, ya que los Gobiernos han perdido las riendas de los mercados (si es que alguna vez las han tenido) y estos galopan desbocados Una vez que el Estado ha perdido las riendas de los mercados es muy difícil que, aunque quiera (y yo creo que nuestro Gobierno quiere), es muy difícil que pueda atender las demandas de los ciudadanos... ¡cómo está pasando ahora!  ¿Cuál es la solución?


Difícil decirlo, yo no la tengo, pero me atrevería a seguir apostando por Habermas que en su teoría sobre la justicia apuesta por un discursethik (ética del discurso) que dice que la búsqueda de la justicia exige un “diálogo real, continuado, sincero” que Habermas denomina “situación ideal del habla” en la que se deben dar condiciones de libertad e igualdad para que sea posible una “racionalidad comunicativa”. Tal vez sea hora de que 15-M, Gobierno, sindicatos, ciudadanos se sienten (nos sentemos) a dialogar y nos digamos la verdad. Esta práctica debe permitir a la comunidad trascender de su cultura, de sus creencias y producir normas de consenso. Creo que mediante este dialogo podemos llegar a un consenso de mínimos, a una cultura pública, o como queramos llamarlo, pero lo que tengo claro es que el dialogo sincero es el único camino que nos puede llevar hacía una sociedad no sé si justa, pero tal vez con menos injusticias como las que vemos cada día.

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Comentarios:
Un buen análisis. Qué genio es Jürgen Habermas!!!!!
 
brillante. a mi facebook
 
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